Después de correr, entrenar o exigirle al cuerpo, suele pasar algo curioso:seguimos con la misma prisa de siempre. Queremos volver rápido a la rutina, cumplir, rendir, no “aflojar”.Pero el cuerpo va a otro ritmo. Y si no lo escuchas, tarde o temprano te lo hace saber....

leer más