¿Alguna vez has escuchado que durante una experiencia con hongos algunas personas ven patrones geométricos, colores más intensos o incluso sienten que las paredes se mueven?
Estas alteraciones visuales están relacionadas con la manera en que la psilocibina modifica el procesamiento de la información en nuestro cerebro.
¿Qué sucede en nuestro cerebro?
Cuando consumimos hongos que contienen psilocibina, nuestro organismo transforma esta sustancia en psilocina, un compuesto que interactúa principalmente con los receptores de serotonina 5-HT2A.
Esto modifica la actividad cerebral y la comunicación entre distintas regiones, incluidas aquellas relacionadas con el procesamiento visual.
En otras palabras, nuestros ojos pueden seguir observando lo mismo, pero nuestro cerebro comienza a interpretar esa información de una manera diferente.
¿Qué tipos de visuales podemos experimentar?
Las alteraciones visuales pueden manifestarse de diferentes maneras:
- Colores más intensos: los objetos pueden parecer más brillantes o saturados.
- Distorsiones visuales: algunas superficies pueden parecer que respiran, se ondulan o están en movimiento.
- Patrones geométricos: pueden aparecer espirales, mandalas o figuras repetitivas.
- Imágenes con los ojos cerrados: algunas personas perciben formas, paisajes o escenas sin necesidad de observar estímulos externos.
¿Por qué vemos patrones geométricos?
Algunas investigaciones sugieren que estos patrones podrían estar relacionados con la organización de la corteza visual, una región del cerebro encargada de procesar lo que vemos.
Ciertos modelos científicos proponen que los cambios en la actividad neuronal pueden contribuir a la aparición de figuras como espirales, túneles y cuadrículas.
Sin embargo, todavía se investiga cómo se originan estas experiencias.
¿Todas las personas pueden experimentar visuales?
No necesariamente. Cada persona puede experimentar los efectos de la psilocibina de forma diferente.
Mientras algunas perciben patrones geométricos intensos, otras experimentan cambios visuales más sutiles o incluso ninguno.
La intensidad de los visuales no determina qué tan profunda o significativa puede ser una experiencia. Tampoco es recomendable aumentar la dosis para intentar provocarlos, ya que esto puede incrementar los riesgos.
Una forma diferente de comprender nuestra percepción
Los visuales psicodélicos nos recuerdan algo fascinante: nuestra percepción no depende únicamente de nuestros ojos, sino también de cómo nuestro cerebro interpreta la información.
Comprender estos fenómenos nos permite acercarnos a las experiencias psicodélicas desde una perspectiva más informada y consciente.
Referencias científicas
- Bressloff et al. (2002). What Geometric Visual Hallucinations Tell Us about the Visual Cortex. Neural Computation.
- Nichols (2016). Psychedelics. Pharmacological Reviews.
Este artículo tiene fines educativos y de reducción de riesgos. No constituye una recomendación de consumo ni sustituye la atención médica o psicológica profesional.
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